Caryana Castillo

Artista Visual

El flamboyán (Árbol de fuego)

por | Jul 14, 2021 | El Camino de las Flores | 0 Comentarios

Sensual antorcha que calienta y brilla
de violencia llanuras y montañas;
fuente de sangre, airón de maravilla,
cuaja ardor de verano en tus entrañas.

La flor de fuego en tu corona humilla
la luz caribe en que tu copa bañas,
y el paisaje antillano se arrodilla
a tu lumbre, hecho de miel, entre las cañas.

De tu destello en el rubí prendidos
púrpura en llama el horizonte hiende
cristales tintos en insolaciones.

Y entre el cielo y la tierra sorprendidos
en la enramada tropical se enciende
la rebelión de esclavos corazones.

José Agustín Balseiro

Corazón en flamas
Me ha encontrado una palabra, se aferra regia y con garra de mi pecho, combate mi ferocidad, no puedo resistir su influjo, se prende a mi corazón.

Invade todos mis sentidos, embriaga fuerza y voluntad, extingue mi rencor, no quiero resistirme a su influencia, es suyo mi corazón.

¿Cómo puedo expresar este mensaje glorioso en el instante de la ebullición? Borboteo repentino recorriendo los anillos cartilaginosos, abriéndose paso hasta los bronquios principales y sus ramificaciones, alvéolos floridos. Desde la Carina traqueal hasta las pupilas, volcán de lágrimas en erupción.

Rojo, sangre, carmesí, tomate, fresa, frambuesa, manzana, cereza, óxido, vino. Naranja, calabaza, mandarina, melón, amarillo, cadmín, canario, carambola, ocre, dorado, ámbar, ron. Fucsia, rosa, magenta, sandía, cajuilito, cuarzo, ponche, atardecer, sol, llama, flama, flamboyán.

Follaje denso y muy extendido. Flores grandes con cuatro pétalos iguales y un quinto que sobresale como un penacho de ave manchado de blanco y amarillo, luminosas gigantes rojas en la Tierra.

Colocados los colosos de 8 metros de elevación, flamboyanes, uno al lado del otro, en gran número, frente a un espejo incorpóreo que refleja sus pares formando un túnel incandescente. Soy un glóbulo rojo transportado en el caudal de la vena, deseando llegar al corazón. El corazón es una mujer rechoncha y blanda que me abraza y me besa, que huele a talco y a chinola, que se ríe a carcajadas de las palabras inocentes, que cuida de los animales y protege a los niños, una mujer que cose y teje y que guarda dos latas de galletas de mantequilla, una para los hilos y otra para los hijos.

Allí, donde empezó mi vida antes de que yo naciera, es el lugar a donde me han conducido los flamboyanes: Concepción de La Vega, la mina de oro más rica del Caribe, para mí, símbolo de mi feliz infancia.

He aquí el amor, cayendo como lluvia permanente de pétalos escarlata, como rayitos de luz que se cuelan por los pequeños huecos entre los folíolos primarios y secundarios de las largas hojas del Árbol del Fuego. Cálida oscuridad de ojos cerrados al fulgor del verano. Caricia sincera del sol en la mejilla.

Dispongo de tranquilidad para jugar con las partículas de polvo encendidas, chispas que giran y se apagan. Maravillada con cada gota roja que suave se posa ora en mi pelo, ora en mis manos.

Descanso. “…El amor a la naturaleza no da trabajo a las fábricas… Las flores y los paisajes tienen un grave defecto: son gratuitos.”*

En consecuencia, recibo la bendición de mis ancestros, así como de mis familiares del hoy, para pintar, con plena confianza, una flor de pasión y sangre que brota del Santo Cerro, donde venció la traición.

—¡Oh amor mío! ¡Qué maravillosamente hermoso es estar vivos! Con el alma de tu cuerpo, con tu latido…

Sobre la obra: «Corazón en flamas», año de realización: 2020, serie: “Patrimonio Natural”, tinta sobre papel, 42 cm x 27,9 cm, por Caryana Castillo

 Referencias y fuentes de inspiración:
“Un mundo feliz” – Aldo Huxley.
“Quién fuera” “Corazón en fuga” – Silvio Rodríguez
“Sin tu latido” – Luis Eduardo Aute

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