Por Adrian R. Morales

Fotos: Ricardo Hernández

Amalia Bobea Torres es arquitecta de profesión y con vasta experiencia en el área de paisajismo, su gran pasión. Echa en falta bibliografías en el país que amplíen sobre la estética de esta especialidad, y está entre sus planes hacer su contribución. De momento, y para deleite de los interesados y amantes de la naturaleza, comparte sus conocimientos a través de su cuenta de Instagram @abjardininterior, en conferencias y talleres.

Ha participado en proyectos residenciales en Santo Domingo y Punta Cana, pero el que mayor satisfacción le ha dado ha sido el realizado en el entorno del Parque Nacional Cuevas de las Maravillas, en San Pedro de Macorís, por el protagonismo y el cuidado en la selección de las plantas que fueron en su mayoría de la zona, respetando así el hábitat de las especies.

Para Amalia el paisajismo está relacionado con el estilo de vida de las personas que habitan en una casa, residencial, o bien, con el concepto arquitectónico de un proyecto de mayor envergadura. No obstante, es consciente que en muchos casos también es un reflejo más íntimo, un espejo del interior.

FUCSIA: ¿Qué te llamó más la atención de la arquitectura como para hacerla tu carrera?

Amalia Bobea Torres: Me llamó la atención la parte creativa, ya que desde pequeña me gustaba mucho dibujar, pintar, y crear. Mis hermanas y yo éramos muy creativas. Además, me encantaban las matemáticas que se relaciona mucho con la parte técnica de la arquitectura.

F: ¿Cuándo sentiste ese amor por el paisajismo?

ABT: Cuando estaba en la universidad. Recuerdo que esperaba ansiosamente cursar esa asignatura, aunque la misma fue algo decepcionante, y no fue sino hasta años más tarde que tuve la oportunidad de trabajar en el área de mantenimiento del Hotel Casa de Campo cuando comencé a involucrarme y a formarme.

F: ¿Cómo se imbrican arquitectura y paisajismo? ¿Es posible lograr esa sinergia en nuestro país o alguno de ellos pasa a un segundo plano?

ABT: Arquitectura y paisajismo son inseparables, se complementan. Es posible lograr esa sinergia, pero creo que en nuestro país todavía el paisajismo pasa a un segundo plano, sobre todo porque no se destina el presupuesto adecuado. Esto ha ido cambiando poco a poco y esa sinergia se está dando sobre todo en los proyectos turísticos, donde el paisajismo juega un papel protagónico.

F: ¿Cómo te inspiras en las plantas a la hora de diseñar un espacio y conjugarlas con el resto de los elementos?

ABT: Me inspiro dependiendo del contexto, del ambiente existente, del genio del lugar, de las vistas –desde fuera y desde dentro de la parte edificada– y de los objetivos que me plantee, tanto funcionales como estéticos.

F: ¿Cómo es el proceso de contar una historia a través del paisajismo?

ABT: El paisajismo es un reflejo de la manera de vivir y de pensar del hombre. Podemos estudiar la historia de la humanidad estudiando la evolución de los jardines y del paisajismo. A escala personal el paisajismo habla de nuestra filosofía, de nuestras creencias, de nuestros intereses y de nuestro interior.

F: ¿Qué plantas ornamentales sueles usar con mayor frecuencia?

ABT: Si por mí fuera, siempre sembrara árboles, pero a veces por motivo de poco espacio y otras razones funcionales, me es imposible usarlos. En los jardines donde se me permite, uso el almácigo, me encanta por la belleza de su tronco; el caymoni criollo porque es bonito y atrae muchos pajaritos, y la mara porque puedo darle forma y usarla con distintos objetivos. Uso con frecuencia el podocarpus porque es un árbol que se destaca donde quiera que se coloque como elemento principal. Me gusta usar masas de follaje, hojas de distintas tonalidades de verde o con color, como la uva de playa, la seflera enana y el mangle. También, en dependencia del ambiente, utilizo helechos y filodendros. Uso con frecuencia palmas de porte mediano y las flores solo como detalle.

F: ¿Con qué criterios seleccionas las plantas para cada proyecto específico?

ABT: Son varios criterios. Lo primero es el ambiente en donde van a vivir; por ejemplo, si es seco o húmedo, soleado o con sombra, el clima, el viento. Luego tomo en cuenta el objetivo; es decir, qué quiero lograr con las plantas. A veces será enfatizar un punto, servir de fondo, delimitar, ocultar una vista o dar privacidad. De igual modo tomo en cuenta otros factores, como, por ejemplo, que la planta sea saludable, de fácil mantenimiento, perdurable, y por supuesto, factores estéticos, no solo flores, sino belleza de hojas, tallos y frutos.

F: ¿Qué importancia les concedes a la luz y la iluminación en un proyecto?

ABT: Solamente con el manejo de luz y sombra conseguimos efectos maravillosos en un proyecto. Además de que las protagonistas del paisaje, las plantas, dependen de la luz para sobrevivir; por lo que es uno de los principales factores a considerar en la exploración del terreno, antes de seleccionarlas. Por otro lado, la iluminación nocturna es indispensable para poder disfrutar un espacio de noche, que es cuando generalmente tenemos tiempo, y con ella podemos guiar al observador a donde queremos, al enfatizar formas y detalles que de día pasan desapercibidos.

F: El paisajismo es también un pretexto para resaltar el valor patrimonial de la flora endémica. ¿Están conscientes de esto los clientes?

ABT: Mi percepción es que las personas cada vez tienen más conciencia, pero todavía falta mucho por hacer. Creo que el problema no está realmente en los clientes, sino en los que cultivan y reproducen las especies para mercadear, en los viveros.

F: ¿Cómo incluyes la sostenibilidad y la ecología en tus obras paisajísticas?

ABT: Con una correcta selección de elementos. Por ejemplo, incluyendo el uso de materiales locales, incorporando en la medida de lo posible plantas que sean nativas y endémicas, que sean sanas y perdurables, que sirvan de hogar a aves e insectos, que no sean especies invasoras y que no requieran mucho riego.

F: ¿Cuál es tu estilo? ¿Eres de las que huyes de las modas o las tendencias?

ABT: Soy de las que huye de las tendencias. Aun así, tengo mis preferencias por mi formación y mis referencias, que se dejan ver en mis trabajos. El estilo japonés, definitivamente por su filosofía, me encanta, el jardín hispanoárabe por su riqueza y el moderno por su sencillez.

F: ¿Cómo consideras el desarrollo del paisajismo en Rep. Dominicana? ¿Se puede hablar de un estilo dominicano?

ABT: El desarrollo del paisajismo ha ido poco a poco evolucionando, desde el conuco taíno, hasta nuestros patios de frutales y nuestros jardines frontales con flores. Ha sido por mucho tiempo principalmente un paisajismo utilitario y funcional: para tener frutos, para dar sombra, para adornar la entrada con flores…, pero creo que sí podemos hablar de un estilo dominicano, pues el paisajismo de hoy día refleja nuestra historia y nuestras influencias, así como nuestra esencia tropical, exuberante, cálida, alegre y espontánea.

F: ¿Cuáles son los elementos esenciales que hacen contemporáneo un jardín?

ABT: En mi opinión, el jardín contemporáneo ante todo es funcional, posee pocos elementos, pero muy bien seleccionados, le da mucha importancia tanto a la luz y sombra como a la iluminación nocturna, incorpora la tecnología y el arte, el mobiliario, y los componentes, tanto naturales como artificiales, interactúan y se complementan.

F: ¿Con cuál de tus trabajos de paisajismo te has sentido más identificada?

ABT: Definitivamente con el entorno de la Cueva de las Maravillas. En ese proyecto pude manejar temas muy interesantes, como el “jardín seco”, el “jardín de mariposas”, la recreación del “puente sobre el río Soco”. Además de la parte conceptual, fue extraordinario el hecho de que un gran porcentaje de lo que sembramos allí fue extraído del mismo lugar: árboles, palmas, arbustos y cubresuelos; y lo que adquirimos en viveros fueron plantas nativas y endémicas, como la Pereskia quisqueyana, que en ese momento estaba en peligro de extinción, el guayacán y la Cubanola domingensis.

F: ¿Cómo sería tu jardín ideal?

ABT: Mi jardín ideal sería un jardín que estimule todos los sentidos: con plantas aromáticas, frutos, contrastes de texturas, formas y colores. También sería un espacio iluminado, pero con árboles que den sombra. En él se podría escuchar el sonido del agua y el canto de las aves. Mi jardín ideal, además, lejos de ser un espacio para ser contemplado de una sola mirada, sería un lugar para ser recorrido y con rincones que descubrir y disfrutar.

 

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