Por Amalia Bobea, arquitecta. @abjardininterior

Por Amalia Bobea
Fotos: fuente externa

Llegó el verano y con él este los días más largos, el sol más brillante que nunca y las altas temperaturas. Es una estación idónea para disfrutar de las actividades al aire libre y estar en contacto con la naturaleza, y a la vez establecer un desafío para el cuidado de nuestras plantas y de nuestros jardines.

En ocasiones, habrá un intenso calor y abundante sequedad; en otras, lluvias torrenciales y humedad en exceso. En una misma época se dan ambos extremos; por lo tanto, debemos tener claro qué medidas tomar para que los esfuerzos realizados en el cultivo y mantenimiento de nuestro jardín no se arruinen.

He aquí tres consejos para prevenir su deterioro:

  1. Cuidado del suelo: la base del jardín es el suelo, y por ahí debemos empezar. Para mejorar su calidad, podemos agregarle una capa de mantillo o mulch, por ejemplo, de la corteza de árboles u hojas. La materia orgánica hará que el suelo este más fresco y húmedo y evitará que con el calor excesivo este se reseque y, en consecuencia, nuestras plantas.
  2. Riego frecuente y abundante: en esta época el riego es más importante que nunca. Así como a nosotros nos encanta ralentizar el calor tomando una ducha fresca, a nuestras plantas también les encanta y lo agradecerán. Cuanto más calor, más sed para ellas. Es preferible regar en las primeras horas de la mañana, antes de que las temperaturas suban a su pico máximo del día y que el sol esté más ardiente, esto para evitar que el agua se evapore rápidamente y se desperdicie. También podemos regar al atardecer o en la noche. Toma en cuenta que como debemos cuidar el consumo del agua, lo ideal para el jardín es instalar un sistema de riego por goteo o micro aspersión, que contribuye a no desperdiciar y a que se distribuya mejor el agua en toda el área.
  3. Control de malezas y plagas: algunas malezas prefieren proliferar en el verano, por eso debemos mantenerlas a raya y tan pronto advirtamos su existencia, arrancarlas de raíz. También es la época favorita para muchas plagas. Igual que con las malezas, a las plagas debemos controlarlas con prontitud desde que aparecen en las plantas, pues se propagan rápidamente y pueden afectar otras plantas o hacerse incontrolables. Muchas veces perdemos tiempo y luego es tarde para salvarlas.

En cuanto a las plantas de interior, estas también sufren por las altas temperaturas, e inclusive en ocasiones se ven expuestas como en ninguna otra época del año a ventiladores y aires acondicionados; por eso también debes ofrecerles un especial cuidado. En dependencia de la especie, se recomienda rociar las hojas con un atomizador para refrescarlas, alejarlas de las corrientes de aire acondicionado para que no se resequen, protegerlas del sol directo, abonarlas y fertilizarlas.

¡Aprovecha el verano! No solo es quejarnos del intenso calor. Esta estación también nos ofrece la oportunidad de ejercitarnos en la madrugada, eliminar toxinas a través del sudor, consumir alimentos más sanos y frescos, hidratarnos correctamente, cuidar de nuestro jardín y nuestras plantas. Todo esto, en definitiva, contribuirá a sentirnos mucho mejor.

Compartir en: