Por Leandro Pichardo (Lichao), Pte. Club Dominicano de Bonsái

Foto principal: Richardo Hernández

Las altas temperaturas, combinadas con los efectos del polvo del Sahara, no han dado tregua en estos días de extremo calor. Estos tiempos también afectan a nuestras plantas; por ello, les hablaré de un tema tan importante como el riego.

Regar nuestras plantas parece fácil porque cuando las vemos mojadas entendemos que esto es suficiente. El riego efectivo es otra cosa, y las sugerencias que comparto hoy aplican para cualquier tipo de plantas cultivadas en macetas. Primero debemos entender cuál es la finalidad, por qué regarlas y qué tanto; luego sabremos qué cantidad y cómo hacerlo.

Las plantas necesitan mantenerse hidratadas como todos los seres vivos; por esta razón toman del suelo a través de las raíces el agua que necesitan, cargada de sales minerales, lo que llamaremos savia bruta. La savia bruta sube por el tronco y las ramas, cuando llega a las hojas y recibe los rayos de sol se produce un proceso llamado fotosíntesis, durante el cual el agua y el carbón se combinan para formar la savia elaborada. Esta contiene carbohidratos que alimentarán las plantas y es en este momento cuando la planta produce el oxígeno que respiramos.

Las plantas se activan tan pronto reciben los primeros rayos de sol, comienzan a hacer la fotosíntesis y a través de esta crecen para tener más hojas y poder capturar cada vez más rayos solare. Por tal razón es importante regar en horas tempranas de la mañana; de lo contrario, nuestra planta no tendría el combustible para poder realizar su trabajo, trabajaría con sus reservas de agua hasta deshidratarse. No aconsejo la costumbre de regar las plantas en horas de la tarde o la noche, porque siempre tendríamos el suelo hidratado cuando las plantas descansan y luego durante el día, cuando calienta, les faltará agua; además, las raíces mojadas y frías podrían llegar a podrirse.

¿Qué tanto regarlas?

Ya sabemos cuál es la finalidad y por qué regarlas, pero ¿qué tanto y cómo debemos regarlas? La cantidad de agua dependerá de la especie que estemos cultivando, del tipo de suelo, del lugar donde las tengamos y de las condiciones del tiempo.

Diferentes especies tienen diferentes necesidades, algunas precisan mucho sol y poca agua, otras mucho sol y mucha agua, poca luz y mucha agua, etc. Esa es la razón por la cual tenemos plantas en todos los rincones del planeta. Debemos conocer sobre la planta que estamos cultivando, para poder brindarle el suelo y ambiente necesarios. Una vez logrado esto, entonces sabremos qué cantidad de agua regar.

Debemos asegurarnos ver salir el agua por los orificios para drenaje que tienen las macetas. De esta manera todo el sustrato estará hidratado y nuestro suelo no acumulará agua innecesaria. Si el día está soleado, con viento y caluroso, tu planta consumirá más agua de lo normal, además de que por el calor el sustrato va a evaporar una gran cantidad de agua; entonces es recomendable regar en la mañana y en la tarde.

Cuando tenemos plantas que les encanta el agua y el sol, pero tenemos unos días o semanas de mucho calor y poco o nada de lluvia, les sugiero colocar debajo del tarro un recipiente plástico con agua, de esta manera el suelo siempre estará hidratado.

Si el día está nublado, frío y ha llovido, entonces tu planta hará poca fotosíntesis; esto significa que consumirá poca agua y por el clima fresco tu sustrato no sufrirá de evaporación. Por lo tanto, regaremos con menos agua o posiblemente no regaremos.

Si tu planta es una especie que le gusta mucho el sol y además no tolera mucha agua de manera constante, trata de colocarla en un lugar abierto y bajo techo donde no le caiga la lluvia; así evitarás la pudrición de las raíces.

No recomiendo mantener las plantas dentro de la casa, no reciben los rayos de sol adecuados y muchas veces no las regamos por razones de higiene o por no dañar los muebles. Las plantas solo deberían estar de visita dentro de la casa o en un lugar donde puedan regarlas adecuadamente y reciban algunos rayos de sol o bastante iluminación. Algunas especies toleran el interior bien iluminado, pero debemos sacarlas cada cierto tiempo al exterior cuidando de que no les dé el sol directamente.

La importancia del sustrato

Ojo con el sustrato donde cultivamos nuestras plantas. Es muy importante que el suelo pueda recibir y guardar el agua que le suministramos. Un suelo arcilloso no permitirá que el agua llegue a las raíces, tampoco que estas puedan respirar o que el suelo guarde nutrientes; además, podría tapar los orificios para el drenaje y guardar agua en su interior, haciendo que las raíces mueran por pudrición.

Un suelo muy arenoso liberara demasiada agua y no tendrá la capacidad de guardar los nutrientes. Si preparamos un suelo adecuado para cada especie que cultivamos, este siempre guardara el agua necesaria, mucha o poca, aunque las reguemos con la misma cantidad.

Recordemos siempre que más fácil muere una planta por mucha agua, que por poca agua. Por poco líquido vital la planta se deshidratará y te alertará al marchitar sus hojas, pero por mucha agua la planta te enviará señales muy sutiles, por encharcamiento de sus raíces, que iniciaran un proceso de pudrición, y si te das cuenta tarde podrías perder ramas o la planta completa.

RECOMENDACIONES

  • Regar temprano en las mañanas.
  • No regar con agua de pozo, contiene muchos minerales que no les favorecen.
  • Verificar que el drenaje en nuestros tarros esté funcionando.
  • No cultivar bonsáis en tarros de barro poco cocidos, absorben y evaporan el agua por su superficie.
  • Organiza tus plantas por especies, las de mucha agua a un lado y las de poca agua a otro, pero separadas de manera que les circule más el viento y les lleguen más rayos de sol de forma independiente.
  • Evita encharcamientos en el suelo de cultivo.
  • Riega el follaje a las plantas en horas frescas, no cuando el sol caliente más; las gotas de agua sobre las hojas funcionan como minilupas que podrían provocar quemaduras y hacer marcas sobre ellas.
  • No dejar tus bonsáis sin atención y agua por varios días. Si necesitas salir de viaje, llévalos o pídele a alguien de confianza que los cuide y que por lo menos los riegue.
  • Riega con mucho cuidado tus bonsáis para evitar derramar el sustrato fuera del tarro.
  • Si tienes dudas busca ayuda de expertos.

 

“La idea no es que nuestra planta parezca un bonsái, es que nuestro bonsái parezca un árbol”.

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