Por Leandro Pichardo (Lichao), Presidente del Club Dominicano de Bonsái

Foto: Ricardo Hernández

Hacer un bonsái no es difícil y tampoco es tan fácil. Los bonsáis no nacen o se crean solos, tampoco son frutos de un acto de magia; debemos trabajar nuestras plantas pensando siempre en cómo se ven los árboles adultos en la naturaleza, debemos imitar sus formas. Con técnicas de cultivo, creatividad y paciencia, poco a poco irá tomando apariencia de árbol.

Para iniciar quiero realizar un ejercicio de razonamiento: tomemos lápiz y papel y dibujemos un árbol tal cual lo recordamos; seguro que primero dibujaremos un tronco, luego ramas que se abren hacia los lados y raíces que forman la base. Esto que acabamos de hacer es diseñar la estructura principal, luego dibujamos las ramitas y el follaje que cubren nuestra estructura para finalmente darle apariencia de árbol.

De esta forma, en este orden y razonando de manera similar trabajaremos nuestro bonsái, solo que cambiaremos los materiales. Ahora lo haremos con una planta viva, alambre, herramientas de trabajo y un poco más de tiempo.

SELECCIÓN DE LA PLANTA

Les recomiendo seleccionar plantas con un tronco no muy alto, delgado o recto, más bien que tenga algo de movimiento y preferiblemente abundancia de ramas a partir del primer tercio de la altura de la planta.

Entre las especies recomendadas para iniciarse, y que además pueden encontrar fácil en los viveros, están el jade y ficus Isla Verde. Sé que a muchos les interesan otras especies como el flamboyán, caoba, mango, pinos o guayacán; por esta razón les sugiero que no quieran correr antes de gatear, primero debemos aprender a trabajar especies fáciles, nobles y de rápido desarrollo. Luego de dominadas las técnicas de cultivo, un espacio creado para sus bonsáis y algo de experiencia con el tema, entonces los invito a correr.

DISEÑAR LA ESTRUCTURA DEL ÁRBOL

Colocaremos nuestra planta frente a nosotros y seleccionaremos un posible frente, tomando en cuenta lo siguiente:

  • Poder apreciar movimiento en el tronco y unas bonitas raíces.
  • Debemos contar con ramas a ambos lados de nuestra planta y también en la parte de atrás para poder darle profundidad a la composición.
  • Tratemos de que la parte alta de nuestra planta (ápice) tenga una ligera inclinación hacia el frente seleccionado.

Luego de seleccionar el frente debemos eliminar aproximadamente el 50 % de las hojas; así podremos ver bien la estructura actual de la planta (tronco y ramas existentes).

Debemos seleccionar y eliminar las ramas que entendamos están de más en nuestro diseño. Para esto debemos saber que no es aconsejable tener ramas que nazcan a la misma altura, que lo importante es que tengamos ramas que llenen nuestros espacios y que en el frente no tendremos ramas en los primeros 2/3 de altura de la planta.

Alambramos el tronco y las ramas con alambre de aluminio, haciendo círculos en un ángulo de unos 50 grados; luego podríamos mejorar la forma del tronco haciendo movimientos suaves no muy pronunciados para evitar quebrar la planta, lo mismo haremos con cada rama, para llevarla al lugar que consideremos necesario.

FOLLAJE

Luego de diseñar y modelar nuestro árbol debemos dejarlo descansar por un tiempo, mientras desarrolla muchas nuevas ramas que formarán la estructura secundaria y a su vez cargarán las hojas que darán forma a nuestro follaje.

Debemos dejarlas crecer un poco antes de repetir los pasos que dieron forma a nuestra estructura principal (seleccionar, eliminar, alambrar y modelar). Luego de tener estas nuevas ramas finas llenas de hojas, entonces podremos comenzar a hacer podas de modelado para mantener el follaje en apropiada y agradable forma. Estas podas se realizarán mientras tenga vida nuestro bonsái; es la única forma de mantenerlo pequeño y con forma de árbol.

El tiempo promedio mínimo para que una planta de ficus o jade de mediano tamaño (10 pulgadas aproximadamente) adopte una bonita apariencia de árbol pequeño, es de 1.5 a 2 años. No recomiendo pasarlo a un tarro de bonsái mientras tratamos de desarrollarlo y darle bonita forma; necesita bastante espacio para las raíces, que si son sanas y abundantes son sinónimo de una planta sana y vigorosa.

Siempre he dicho que un bonsái es como un hijo, espero que te hayas dado cuenta de  por qué lo digo.

LA IDEA NO ES QUE NUESTRA PLANTA PAREZCA UN BONSÁI, ES QUE NUESTRO BONSÁI PAREZCA UN ÁRBOL. (Jhon Yoshio Naka)

 

 

 

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