Por Amalia Bobea Torres Arquitecta / @abjardininterior

Fotos: Cortesía de la autora

A menudo las personas se me acercan diciéndome que les encanta el paisajismo y la jardinería, que quisieran tener un jardín, pero que no cuentan con suficiente espacio en su casa o apartamento para tener uno.

Sin embargo, podemos encontrar un lugar, un balcón, un espacio con un ventanal, un callejón, una jardinera, que tengan el potencial para ser convertidos en un refugio, en un lugar especial para disfrutar, un hermoso jardín secreto. 

¿Por qué un jardín secreto?

Los jardines secretos eran vergeles pequeños de acceso restringido, creados para el disfrute de su propietario y su familia. Surgieron en la época de los jardines renacentistas y barrocos, los cuales eran predominantemente verdes, geométricos y formales.

La intención de estos jardines formales era reflejar el dominio que ejercía el hombre sobre la naturaleza y el mundo sensible, en un momento en que se pensaba que el ser humano era el centro del universo y todo giraba a su alrededor. Los jardines de esa época, además, debían reflejar la magnificencia y el poder de quien los poseía.

Para estos fines eran construidos jardines que complementaban la construcción del palacio o la villa, y servían para jerarquizarla. En estos prevalecían los elementos construidos sobre la vegetación: Caminos ortogonales, fuentes, estanques, escalinatas, balaustradas, esculturas, columnatas. Todo ordenado según un eje visual, cuyo telón de fondo era la gran edificación; y los componentes del jardín se ubicaban en torno a esta de forma geométrica y ordenada.

Un jardín formal

En los jardines formales también las plantas eran manejadas como cualquier otro elemento construido, y se les otorgaba formas regulares y geométricas a través de la técnica topiaria. Para estos fines eran incorporadas plantas perennes, por lo general de hojas menudas.  Así eran creados setos lineales, escalonados, laberintos y parterres. Algunas composiciones de parterres eran tan complicadas, que fueron denominadas “broderies”, por su semejanza a los bordados.

Sin embargo, el ser humano siempre ha tenido la necesidad de tener un vínculo con la naturaleza, y los jardines constituyen una forma de acercarnos a ella. Por lo tanto, de la necesidad de tener ese lugar especial, en donde encontrar la belleza natural, diversidad de elementos y flores, surgieron los jardines secretos, ocultos a la vista de quienes visitaban los ostentosos jardines formales.

Los jardines secretos eran espacios para disfrutar y reflexionar, un refugio que contrastaba con la magnificencia y frialdad del paisajismo de la época. Tenían acceso restringido, y los privilegiados que allí llegaban encontraban un lugar con el encanto que le conferían las texturas, los colores y los olores de las flores. En este jardín lo superfluo no importaba, la belleza estaba en la sencillez y en la naturalidad.

Un jardín secreto en casa

Crea tu jardín secreto

Ese lugar personal y especial también puede crearse en casa. Para esto busca un espacio en donde te guste estar, y procura que esté iluminado y bien ventilado. Piensa en las actividades que te gustarían allí realizar: tal vez será tu refugio para meditar, leer, orar, o para escuchar música, descansar, hacer lo que más te guste en tus momentos de ocio.

Procura evaluar las condiciones ambientales para que puedas seleccionar bien las plantas, y si eres de las personas que no tienes tiempo o a quienes las plantas no se les dan, busca especies bien resistentes para comenzar. Parte de la terapia y el aprendizaje será aprender a entenderlas y cuidarlas.

Pero en tu jardín secreto, además, podrás incorporar muchos otros elementos tales como agua, rocas, esculturas, mobiliario, elementos que produzcan sonidos y olores. Desde una pequeña fuente para disfrutar del sonido del agua, una pared con una pintura mural, un jardín vertical, apliques para colgar maceteros, esculturas con motivos que te agraden, mobiliario, cojines, una hamaca, letreros inspiradores, un objeto que conecte con tu pasión…, en fin, puedes combinar varios mundos con tus plantas favoritas.

Solo recuerda que una vez tu jardín secreto esté diseñado e instalado, no lo puedes dar por terminado; por el contrario, es allí donde comienza y deberá mejorar con el tiempo.  Al cultivarlo y darle mantenimiento, para que se desarrolle y permanezca bonito, podrás también conectar con la esencia de tu jardín interior.

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