Por Amalia Bobea Torres, Arquitecta / @abjardininterior

El ser humano siempre ha buscado, por necesidad, el tener contacto con la madre tierra a la que pertenece, y los jardines son una forma de vincularnos o conectarnos con ella. Desde tiempos remotos se han construido jardines con estos fines, aunque algunos se construían también con objetivos míticos o utilitarios.

Uno de los fines de los jardines es llevar un pedacito de naturaleza a un espacio construido o creado, el cual con frecuencia es muy reducido. Por suerte, cultivar un jardín hoy día es posible, independientemente del poco o mucho espacio con que contemos.

Y es que en nuestras ciudades las personas viven en espacios cada vez ms pequeños. El ritmo de vida actual nos obliga a pasar mucho tiempo fuera de casa, y hasta hace poco no era una necesidad fundamental el contar con un patio o un pequeño jardín. Pero a raíz del reciente confinamiento por la pandemia del Covid-19 las personas volvieron a valorar el poder contar con un jardín pequeño o un poco de naturaleza en casa.

Independientemente del área con que contemos, podemos crear nuestro rincón, nuestro lugar personal para disfrutar, para conectar no solo con la naturaleza, sino con nuestra esencia. Este espacio podría ser un balcón, una pared, un callejón, un pequeño huerto. Las posibilidades y opciones para desarrollar jardines en espacios reducidos son muchas, y el potencial es amplio.

BENEFICIOS TERAPÉUTICOS Y AMBIENTALES DEL JARDÍN EN CASA

Son múltiples los beneficios de tener un jardín en casa, pero existen dos beneficios que quiero resaltar: los terapéuticos y los ambientales. En cuanto a los primeros, consideremos las bondades de cultivar y cuidar un jardín en casa:

  • Nos permiten aprender de la naturaleza, al entrar en contacto con ella.
  • Estimulan nuestros sentidos.
  • El cuidar y nutrir a un ser vivo nos da alegría y satisfacción.
  • Ejercitamos la responsabilidad en las tareas, la paciencia y la perseverancia.
  • Aprendemos nuevas habilidades y competencias.
  • Nos relajamos y liberamos estrés, al enfocarnos en su cuidado.
  • También es una forma de diversión, de un momento de ocio diario, lo cual es muy beneficioso para la salud.

En cuanto a los beneficios ambientales, estos sin lugar a dudas son muy conocidos y han sido muy estudiados. Sabemos que los jardines son un hábitat para los seres vivos, tales como plantas, insectos, organismos microscópicos o pequeños animales, pero además, las plantas suelen aumentar entre un 10 % y un 30 % la humedad relativa del aire en la casa, por lo que evitan que se resequen las vías respiratorias, con sus consecuentes irritaciones.

Hace algunos años nos decían que no se debía tener plantas en las habitaciones, porque estas producen oxigeno de día y dióxido de carbono de noche. Sin embargo, se ha comprobado que el balance de oxígeno es mayor y que las emisiones de CO2 no son significativas.

En ese mismo sentido, se ha comprobado que las plantas absorben dióxido de carbono y que regulan la temperatura y el ruido, retienen el polvo, reducen la contaminación por esporas, bacterias, moho y químicos presentes en el aire y de igual modo las emisiones de los campos eléctricos producidas por los aparatos tecnológicos que utilizamos.

POSIBILIDADES DE INTEGRAR UN JARDÍN A UN ESPACIO REDUCIDO

Actualmente tenemos múltiples opciones. Recordemos que tener un jardín no es solo tener plantas. Para vincularnos con la naturaleza podemos integrar a ese pequeño o mediano espacio materiales como piedras, agua, elementos de madera, esculturas, mobiliario, murales, letreros y cualquier elemento que nos vincule con nuestra esencia y respondan a nuestro concepto. En ese sentido un espacio reducido, siempre que tenga las condiciones ambientales, puede convertirse en nuestro jardín soñado.

JARDINES VERTICALES

Cuando hablamos de jardines verticales, no nos referimos solo a muros verdes, sino a combinar plantas y otros elementos utilizando como soporte una estructura vertical, que puede ser de madera, de metal, un muro o una valla.

La jardinería vertical está al alcance de todos, pues podemos hacerla también a pequeña escala. Podemos, por ejemplo, crear cuadros vivos, colgar maceteros, colocar plantas trepadoras y colgantes, construir estanterías y divisiones para llenarlas de verde.

Es muy importante que, antes de decidirnos a realizar el jardín, en primer lugar, evaluemos el espacio seleccionado y observemos sus condiciones ambientales, ya que las plantas deberán seleccionarse de acuerdo a las mismas, de manera que puedan satisfacer sus necesidades de luz y temperatura.

En segundo lugar, escojamos un objetivo y un concepto. Esto nos servirá como hilo conductor y nos dará la pauta para escoger los elementos. Un tercer factor importantísimo es el mantenimiento. Antes de emprender un proyecto de jardín o mini jardín, debemos pensar si tenemos el tiempo para atenderlo. Todo lo bello necesita su cuidado, y las plantas y jardines no son la excepción.

Uno de los hándicaps más comunes es que vivimos en espacios con poca iluminación, cada cual debe conocer sus limitaciones para poder generar soluciones. Por fortuna, para estos casos existen luminarias especiales, pero también contamos con plantas resistentes como el potos y la sansevieria, que no requieren mucha luz natural.

Una vez instalado el jardín, empecemos a disfrutar de su belleza y de sus beneficios. La terapia consiste en ese proceso de observarlo, de cuidarlo, de ser pacientes, de prestar atención a lo que nos dice cada uno de sus elementos y sobre todo las plantas. Lo ideal es que el jardín perdure en el tiempo, y que crezca y esté cada vez más hermoso y saludable.

 

 

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