Por Amalia Bobea, arquitecta. @abjardininterior

Fotos: fuente externa

Navidad es la época propicia para soñar y plantearnos metas. A lo mejor es el momento de pensar en la remodelación del jardín, de crear desde cero ese “jardín secreto” o quizás de iniciarnos en el paisajismo. Las metas suelen desprenderse de un sueño que guardamos, parecido a un jardín que habita en nuestro interior.

Dice el profesor, teólogo y escritor Rubén Alves que “todo jardín empieza con una historia de amor. Antes de que cualquier árbol sea plantado o un estanque construido, es necesario que ellos hayan nacido dentro del alma”. También afirma que: “Quien no planta un jardín en su interior, no planta jardines en el exterior”.

Esto es sencillamente hermoso porque nos da una perspectiva más profunda de lo que es diseñar un jardín, si lo vemos como algo que surge de dentro como un sueño y que nos impulsa a ser creativos.

Como sabemos, cuando vamos a crear un jardín tenemos tantas alternativas de plantas y materiales, que, si no tenemos el sueño claro, se nos hace difícil decidir y construir un espacio con sentido. Nos llenamos de imágenes que encontramos en internet, vamos a las jardinerías y observamos los jardines de nuestro entorno, perdiéndonos en los detalles y elementos y no en lo esencial que es lo que nos transmite.

Esa búsqueda en el exterior está muy bien para encontrar inspiración; de hecho, es algo que yo hago y recomiendo, pero todo ese proceso tiene otra cara, y es que también puede llegar a confundirnos más, tal vez porque nuestro jardín tiene que nacer primero en nuestro interior, debe ser soñado y visualizado.

Me gusta mucho hacer la analogía con nuestro crecimiento personal; de ahí surgió el nombre de mi cuenta “abjardíninterior” y el curso “Jardín secreto”. Admiramos a algunas personas, vemos sus resultados, buscamos inspiración con sus ejemplos, seguimos sus consejos, recibimos mentorías, pero si en nuestro interior no tenemos un sueño claro, por más busquemos, difícilmente avanzaremos hacia nuestros objetivos.

Con esa misma claridad debemos visualizar el jardín soñado. Es una brújula a seguir. Vale mucho preguntarnos ¿cómo es ese jardín? ¿Qué sensaciones transmite? ¿Qué colores tiene? ¿Se ve ordenado? ¿Es geométrico? ¿Es limpio e iluminado? ¿Es exuberante? ¿me da paz, alegría? ¿Me invita a recorrerlo o a contemplarlo?

Luego que tenemos nuestra visión clara, podemos pensar en los elementos y detalles, no antes, para no condicionarnos y no incurrir en excesos. En ese sentido, John Maxwell, autor y conferencista especialista en crecimiento personal y liderazgo, nos dice en su libro El mapa para alcanzar el éxito: “Quien tiene un sueño conoce a lo que tiene que renunciar con el propósito de avanzar”.

Cuando tenemos claro nuestra visión del jardín, renunciamos a un derroche de elementos, pues quisiéramos plantar todo lo que anhelamos en el mismo espacio y al mismo tiempo. Desistimos de mezclar materiales, texturas y colores sin ningún criterio, y en definitiva rehusamos concebir un jardín sin armonía y equilibrio. En todo caso la visión de nuestro jardín nos dará la dirección, nos facilitará la elección de los elementos y hará que nuestro trabajo tenga esa esencia, esa especie de valor agregado.

 

El mapa de sueños del jardín

Para poder plasmar en papel nuestro jardín soñado, lo ideal es elaborar lo que en el crecimiento personal se denomina mapa de sueños, y en el mundo del diseño es un panel de inspiración o “mood board”.

Es difícil expresar la visión del jardín en un plano arquitectónico. Las sensaciones que queremos transmitir y el concepto son difíciles de describir con trazos técnicos. Afortunadamente, contamos con esta otra herramienta que hemos mencionado. También podemos expresarnos a través de bocetos, perspectivas, manchas con colores, collages, o todo lo anterior junto en el panel de inspiración: el mapa de sueños de mi jardín.

A mi entender el panel de inspiración es un recurso excepcional, puesto que en él podemos plasmar las ideas y los conceptos, tenerlos muy claros para arrancar y avanzar un proyecto de jardín y para no desviarnos en el camino. Además, nos permite desarrollar nuestra creatividad alrededor de un tema, de un concepto gracias al cual llega la claridad y luego una correcta selección y combinación de elementos.

Para crear un panel de inspiración, lo que hago en primer lugar es tomar de mi sueño algunas palabras clave que sinteticen lo que deseo en el jardín. Preferiblemente pongo nombre a mi jardín. En segundo lugar, recopilo imágenes que representen las sensaciones que busco; pueden ser mediante actividades, colores, paisajes u objetos. También elijo una paleta de colores, y por último selecciono elementos, materiales, de acuerdo con el estilo de mi jardín o a lo que quiero conseguir en él.

Pero lo principal es que todo comienza con un sueño. Si puedo articular claramente el jardín de mis sueños, es muy posible que pueda hacerlo realidad.

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