Por Amalia Bobea, arquitecta. @abjardininterior

Fotos: fuente externa

Cuando escuchamos sobre el fengshui, probablemente nos llegan a la mente imágenes de sonajeros, espejos, esculturas de tortugas y dragones, una puerta pintada de rojo…, o puede que pensemos que dicha práctica se trate de supersticiones, algo mágico o etéreo. Sin embargo, cuando nos adentramos en sus orígenes, su significado y sus principios, nos damos cuenta de que gran número de sus fundamentos para equilibrar las energías de los espacios tienen mucho sentido, y que sin duda los podemos aplicar –casi seguro que ya los estemos aplicando– en nuestra vida, en nuestro hogar, y por qué no, en nuestro jardín.

Antes de adentrarnos en el mundo del “jardín fengshui”, empecemos por explicar en qué consiste esta práctica milenaria que promete buena fortuna si la empleamos. En lo particular no creo que la buena o mala suerte dependa del fengshui, pero siempre me resulta interesante conocer otros puntos de vista para diseñar jardines.

El equilibrio de energía positiva y negativa

Partiendo de que en el medio ambiente y específicamente en los espacios que habitamos, existen energía positiva y negativa, el fengshui constituye un método para jugar o equilibrar esas energías. Por supuesto, la ciencia moderna considera esta disciplina como teoría y especulación, pero podemos optar también por ver el fengshui como arte, cuyo objetivo es crear equilibrio y armonía en los espacios que habitamos.

El fengshui en el arte del jardín

Me interesé por el fengshui hace más de 25 años, cuando era una disciplina apenas conocida en Santo Domingo. En ese tiempo me formaba también en el área de paisajismo, de la mano de mi maestro y mentor Mamoru Matsunaga. Recuerdo que en una ocasión le pregunté su opinión sobre el fengshui, a lo que él me respondió que eso era precisamente de lo que se trataba su clase de Diseño de jardines. Entendí que el fengshui y el arte de diseñar jardines para él eran inseparables.

Según mi criterio, una de las razones de esta vinculación es que uno de los principios de composición del jardín japonés es la triada cielo-tierra-hombre. De igual modo la filosofía del fengshui se fundamenta en esa tríada, la cual se denomina “tien ti ren”, es decir, la suerte del cielo, la suerte de la tierra y la suerte de los hombres. El fengshui entra a formar parte de la suerte de la tierra, lo cual significa que, si vivimos en armonía con el entorno natural, seremos bendecidos con una vida abundante y plena, o por lo menos esta relación armoniosa contribuirá en una tercera parte con esa dicha, ya que no debemos olvidar los otros dos tercios de la triada: el cielo y el hombre, es decir, las bendiciones del cielo y lo que depende de nosotros o de nuestras acciones.

De acuerdo a Lillian Too, escritora y practicante de esta filosofía, aplicar el método del fengshui al jardín es más importante que hacerlo en el interior de la casa u oficina, ya que el entorno determina la calidad de la energía de los espacios interiores. Si conseguimos un fengshui positivo alrededor de la casa, es muy probable que podamos lograr un interior armónico y balanceado. Solo cuando hayamos equilibrado nuestro entorno, podremos hablar entonces de equilibrar los espacios interiores en que habitamos.

Principios básicos a aplicar cuando diseñamos un jardín

Existen distintas escuelas y diversos enfoques del fengshui que pueden resultarnos un tanto complejas. Las principales son la escuela de las formas y la escuela de la brújula. En la primera cobran relevancia las formas del terreno, la orientación de la casa y la selección de los materiales, en tanto que la escuela de la brújula hace hincapié en cálculos matemáticos según la orientación de la casa en relación con un gráfico llamado Pa Kua.

Particularmente encuentro más sencilla la primera escuela, que también se llama la escuela del paisaje, ya que se fundamenta en el equilibrio de los elementos del entorno y del jardín que, como veremos, hasta desde el punto de vista estético y funcional poseen cierta lógica.

Según este enfoque del fengshui, para equilibrar las energías debemos tomar en cuenta la topografía, las estructuras del jardín, la correcta selección de las especies de árboles y de plantas, el trazado de los caminos, la incidencia de luz y sombra, la iluminación artificial, el uso del agua y hasta los accesorios del jardín.

Aunque cada uno de estos aspectos conlleva un sinnúmero de prácticas y condicionantes de acuerdo con la orientación de la casa y del jardín, a continuación resumiré 15 principios del fengshui que me parecen interesantes y bastante razonables:

  1. Evitar la configuración del terreno totalmente llana o muy accidentada. Lo ideal son colinas suaves que además le darán movimiento al jardín. Si es un jardín pequeño, se verá más grande.
  2. Los árboles detrás de la casa resultan apropiados, pues fungen como protectores.
  3. Rehuir de formas puntiagudas, triangulares y rectas. Si estas formas están en el entorno inmediato, deben ser disimuladas con árboles ubicados de forma estratégica.
  4. Los árboles a ser utilizados deberán alejarse un poco de la casa, preferiblemente a más de tres metros de distancia, y no dejarlos crecer demasiado, de manera que jamás lleguen a proyectar su sombra sobre la casa.
  5. Los árboles idóneos son aquellos de crecimiento lento, que no alcancen excesiva altura, que tengan hojas redondeadas.
  6. Se debe procurar que los caminos o senderos sean sinuosos, nunca rectos, y menos si se dirigen directamente a la entrada de la casa. Esto por supuesto nos da mayor privacidad y crea una perspectiva más interesante.
  7. En jardines urbanos, los cocoteros y las palmas muy altas resultan perjudiciales.
  8. Las plantas enanas o atrofiadas tienen connotaciones negativas, pues sugieren la interrupción del crecimiento.
  9. Deben evitarse también los árboles y las plantas con espinas.
  10. Son recomendados los árboles frutales, ya que atraen la vida al jardín, en forma de aves, insectos y otros animales. Aunque estos deben ser integrados de forma moderada.
  11. Debe favorecerse el uso de plantas con flores y más aún si estas son aromáticas.
  12. El agua en movimiento a través de fuentes y cascadas es esencial para lograr un buen fengshui. Ten cuidado, pues el agua nunca debe estar turbia ni estancada.
  13. Debe haber un equilibrio entre luz y sombra, ni demasiada luz solar ni ausencia absoluta; es mejor crear terrazas que estén bañadas del sol de la mañana, para captar la energía vibrante del amanecer.
  14. Es aconsejable protegerse del sol de la tarde. Todo lo que crece es mejor que lo que decrece.
  15. Al igual que con la luz solar, equilibrar las áreas secas y húmedas del jardín.

¿Qué te parecen estos principios? ¿Valdría la pena seguir profundizando en ellos? En mi próximo artículo te contaré un poco más sobre las plantas apropiadas para lograr un buen fengshui del jardín.

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