Por Amalia Bobea, arquitecta. @abjardininterior

Fotos: fuente externa

A finales de los 80 empezamos a escuchar el término “sostenibilidad”, pero probablemente nunca imaginamos que este concepto se extendería a todos los ámbitos de nuestra vida, incluido el paisajismo y el diseño de jardines. El concepto incluye las dimensiones social, económica y ambiental, y consiste en satisfacer las necesidades de hoy sin comprometer la capacidad que tengan las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades.

Si llevamos este concepto al paisajismo, estamos hablando de tomar en cuenta la economía de recursos, procurando afectar de forma mínima al ambiente, respetando y atrayendo la biodiversidad y cuidando la calidad del suelo y el consumo de agua.

También se trata de utilizar, en la medida de lo posible, los materiales y la mano de obra locales y aprovechar los recursos disponibles. Es esencial resaltar que estos criterios debemos implementarlos tanto en la fase de diseño como en la de ejecución de un proyecto, y posteriormente en la etapa de mantenimiento.

 

Prácticas sencillas, grandes beneficios

Existen ciertas prácticas muy sencillas, pero con grandes beneficios, que podemos implementar, independientemente de la fase en que nos encontremos, ya sea que nuestro proyecto esté en proceso de planificación o instalado, pero lo ideal es hacerlo desde el principio. Estas prácticas no solo son válidas al realizar proyectos de paisajismo de gran magnitud e impacto, sino también en nuestros pequeños jardines.

Algunas de estas prácticas las detallo a continuación:

  1. Realizar un estudio y levantamiento del lugar: Esto incluye evaluar los factores que inciden en nuestro terreno, tales como asoleamiento, disponibilidad de agua y calidad de esta, análisis del tipo de suelo, vegetación existente y entorno. Una vez realizado el estudio podremos tomar decisiones acertadas en cuanto a las especies de plantas a utilizar, la distribución de las mismas, la forma de mejorar el suelo y el sistema de riego.
  2. Mejorar los suelos: Es importante preservar los suelos existentes en lugar de sustituirlos. Más bien podemos mejorarlos en dependencia del caso; si está muy compacto hacerlo más suelto, incluso podemos agregar materia orgánica para hacerlo más fértil.
  3. Respetar las especies existentes: Las especies que crecen de forma natural en un lugar deben ser respetadas, además de que con su preservación mantenemos la biodiversidad; estas serán las más resistentes. Observar estas plantas en la fase de exploración nos dará también las pautas para diseñar, ya que forman parte del genio del lugar. Por supuesto, si encontramos especies invasoras, debemos eliminarlas.
  4. Economía de agua: Para evitar un uso excesivo de agua debemos reducir al mínimo las plantas que demanden mucha agua y las áreas de césped, pues este requiere de mucho riego y de agroquímicos. Además, es muy recomendable hidrozonificar; es decir, agrupar la selección de plantas de acuerdo con los requerimientos de riego. Por último, en las áreas plantadas colocaremos una capa de corteza de madera para mantener la humedad del suelo y favorecer la infiltración del agua en el mismo.
  5. Instalar un adecuado sistema de riego: La forma de regar las plantas contribuirá a su economía o a su desperdicio. Lo ideal es instalar un sistema de riego por goteo y no utilizar mangueras, ni reguiletes o aspersores.
  6. Utilizar materiales, recursos y mano de obra local: Esto contribuye a la sostenibilidad ambiental y social, por los beneficios que representan para la comunidad.
  7. Control de plagas: Para mantener las plagas bajo control lo primero es hacer una correcta selección de plantas, evitar las especies muy vulnerables a plagas y enfermedades y el uso excesivo de químicos. Más bien optar por remedios caseros, inocuos, menos tóxicos y de ser posible fomentar la proliferación de insectos y animalitos beneficiosos que se comen a las principales plagas del jardín.
  8. Elegir las plantas correctas: No todas las plantas son apropiadas para uso en paisajismo. A los fines de elegir correctamente las especies de plantas parael proyecto, debemos ser cuidadosos al preparar nuestro catálogo y tener en cuenta las particularidades del lugar, la belleza de sus tallos, hojas, flores y frutos, pero también una serie de cualidades como su durabilidad, fortaleza, fácil mantenimiento y resistencia a plagas.
  9. Integrar especies nativas y endémicas: Cuando hagamos la selección de material vegetal, es necesario dar prioridad a especies endémicas y nativas antes que a las especies introducidas. Las plantas nativas presentan múltiples beneficios, sobre todo porque son el hábitat de aves e insectos y son más resistentes. Entre la inmensa riqueza de la flora de nuestra isla se encuentran té de playa, icaco, arrayán, lantana, mangle negro o prieto, almácigo, mara, caimoní criollo, guayacán, guáyiga, uva de playa y olivo.

Todos, de alguna u otra forma, podemos contribuir con la sostenibilidad del medio ambiente. Ojalá podamos implementar algunas de estas prácticas en nuestros proyectos y jardines y que cada día valoremos más los tesoros que tenemos en nuestra isla: nuestra flora, nuestra fauna y nuestros recursos naturales.

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