Por Amalia Bobea, arquitecta. @abjardininterior

Fotos: fuente externa

Todos hemos escuchado sobre los beneficios ambientales y curativos de las plantas, y cada vez más se está considerando el cultivo de jardines como una forma de terapia, e inclusive se está vinculando su contemplación y cuidado con la meditación de atención plena, conocida en inglés como mindfulness.

Los jardines terapéuticos no son nuevos, puesto que existen evidencias de que ya en el antiguo Egipto, se utilizaban estos espacios para ayudar con los procesos curativos. A lo largo de la historia y hasta mediados del siglo XX, los jardines y huertos formaban parte de hospitales, centros sanitarios de salud mental y lugares de recuperación en general, y hasta en cárceles y reformatorios.

Desafortunadamente, con el gran desarrollo de los centros urbanos y el avance de la tecnología, experimentados a raíz del movimiento moderno, los habitantes de las ciudades se encontraron alejados de la naturaleza, y las edificaciones para fines sanitarios se fueron haciendo cada vez más cerradas, con altos estándares de higiene y seguridad, pero inhumanas, ya que descuidaron ese aspecto tan importante en el proceso de recuperación de un paciente, como es brindarle la calidez de un espacio abierto, soleado y con verde.

A finales del siglo XX comenzó a resurgir esta tendencia de satisfacer las necesidades de conexión con la naturaleza que tienen las personas, y eso gracias a numerosos estudios. De acuerdo con Albert Cervera, especialista en humanizar centros asistenciales, los beneficios de un jardín terapéutico (healing gardens) son tan variados como las aplicaciones de los mismos; sin embargo, es posible desglosar algunos de ellos en función de los resultados científicos publicados hasta la fecha.

Entre los físicos están la reducción de síntomas asociados a trastornos de ansiedad como la presión sanguínea, mejoras en la motricidad, el equilibrio y la coordinación muscular; entre los psicológicos están la mejora en las respuestas sensoriales, la reducción de los niveles de ansiedad y estrés, el incremento de la memoria, los niveles de atención y los niveles de empoderamiento y autoestima; entre los sociales se hallan el incremento de los niveles de socialización, la inserción social de pacientes disgregados o excluidos por sus patologías, o el entrenamiento para la reintegración laboral, entre muchos otros.

¿Qué es un jardín terapéutico?

No se trata de un jardín como lo concebimos en cualquier lugar, sino más bien un espacio ajardinado cuyo objetivo es contribuir a la rehabilitación del paciente, satisfacer sus necesidades físicas, psicológicas, sociales y espirituales, a través del contacto con la naturaleza, el aire fresco y otras facilidades complementarias de tipo arquitectónico.

Los jardines terapéuticos son beneficiosos para terapias de rehabilitación, para estimular los sentidos y fomentar el neurodesarrollo, para relajarse, socializar, etc. Entre jardines terapéuticos se distinguen los jardines restaurativos, que se utilizan para aliviar el estrés, lograr balance emocional, relajación; y los jardines de rehabilitación, que se usan para terapias físicas, interactuar con las plantas, estimulación, habilidades psicológicas, entre otras, pero existe un gran abanico de posibilidades cuando de jardines terapéuticos se trata.

Este tipo de jardines se están instalando en centros de salud de distinta índole, y han reportado múltiples beneficios como los que señalamos a continuación, tanto para pacientes como para el personal sanitario:

  • Reducen el estrés, a través de mejorar la relajación.
  • Reducen la depresión, al entrar en contacto con la naturaleza y fomentar el contacto con otras personas.
  • Mejor calidad de vida de los usuarios.
  • Disminuyen el uso de analgésicos.
  • Mejoran la relación entre médicos y pacientes.
  • Mejoran la autoestima y el comportamiento social.
  • Promueven la actividad (ejercicio físico, movimiento) vs. la pasividad de los centros sanitarios que impiden que el paciente se recupere.

¿Que los caracteriza?

Sus características dependen del objetivo específico del jardín; es decir, si es restaurativo, contemplativo, de rehabilitación o de estimulación, pero sobre todo, del tipo de dolencia que se vaya a tratar. Los jardines deben poseer ciertas características y facilidades como las que enumeramos:

  • Deben ser accesibles, seguros física y psicológicamente.
  • Creación de recorridos seguros, aptos para caminar despacio, en sillas de ruedas, etc.
  • Contar con espacios que favorezcan la socialización.
  • Colocación de asientos y áreas para tumbarse.
  • Instalación de pasamanos y rampas.
  • Áreas de sol, pero también áreas con sombra.
  • Espacios privados.
  • Puntos de interés frecuentes.
  • Adecuada señalización, sobre todo en las entradas y salidas.
  • Presencia de plantas, con variedad de colores y texturas.
  • Tener cuidado con plantas tóxicas y plantas aromáticas.
  • Plantas resistentes y saludables, y especies que cambien con las estaciones.

El diseño y la instalación de un jardín terapéutico no solo es trabajo del paisajista, sino que debe participar un equipo multidisciplinar, compuesto, además, por un biólogo, ingeniero agrónomo y terapeutas.

Fuente:
https://www.simbiotia.com/que-es-un-jardin-terapeutico/

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