Por Amalia Bobea, arquitecta. @abjardininterior

Fotos: Fuente externa

Más que cualquier otro arte, el de los jardines depende de una
buena voluntad aliada con medios grandes y duraderos.
(Erik Orsenna)

Luego de conocer bien el lugar donde vamos a construir un jardín y de escoger un estilo, podemos empezar a seleccionar los ingredientes que lo conformarán. Para dicha selección, tomemos en cuenta varios criterios, como el ambiente específico (ese que analizamos al principio con la exploración del sitio), criterios estéticos y funcionales, partiendo siempre de las necesidades y los objetivos.

Un criterio que no debe faltar para la selección de los ingredientes que conformarán el jardín es la durabilidad: escoger plantas que perduren y materiales de calidad, unidos a un buen método de ejecución, hará que el jardín no solamente perdure, sino que mejore con el tiempo.

 

Ingredientes naturales y artificiales

En un jardín podemos combinar elementos naturales y artificiales. Los naturales, como sabemos, son aquellos creados por la naturaleza (suelo, rocas, montaña, vegetación, agua, fauna, grava, etc.); los artificiales son el resultado del quehacer del hombre a partir de sus necesidades (esculturas, gazebos, pergolados, pavimentos, instalaciones para iluminación y riego, mobiliario, maceteros, fuentes, lámparas, balaustradas, separadores, vallas, comederos y bebederos para aves, letreros, etc.).

A estos elementos también se les llama hardscapes y softscapes.

Hardscape es la parte del diseño del paisaje que no está viva. Entre los materiales que comúnmente utilizamos para construir o revestir las estructuras y pavimentos se encuentran la madera, la piedra, el hierro y el concreto. Hoy día se utilizan mucho los materiales plásticos, que son muy resistentes y más económicos, y algunos se ven bastante bien, aunque nunca van a sustituir la nobleza de los materiales tradicionales. En la medida de lo posible recomendamos reusar y reciclar las estructuras existentes del lugar y los materiales de construcción que se encuentran en este, para contribuir con el medioambiente y la economía de recursos.

Softscape se refiere a las plantas y todos los seres vivos que forman parte del jardín. Un aspecto esencial del softscape es el suelo, ya que de este depende la vida de las plantas, las cuales tomarán su alimento gracias a los minerales que contiene. Por eso debemos cuidarlo y de ser posible mejorarlo con materia orgánica.

¿Como escogemos y combinamos estos ingredientes?

  • Lo primero es no perder de vista los objetivos. No dejarnos llevar solo por la estética o porque algo nos resulta atractivo, si no va acorde con el ambiente y sobre todo con lo que necesitamos.
  • Escoger de acuerdo con un tema y el estilo, pues cada estilo se expresa mediante líneas, formas, colores y materiales específicos que lo caracterizan.
  • No exagerar con el uso de los materiales. El uso de un mismo material en todas las áreas hará que el diseño se vea monótono, aburrido y a veces recargado. Siempre necesitamos ese descanso visual, el cual lograremos tanto con los silencios o vacíos, con la variedad y con los contrastes.
  • Debemos recordar siempre un principio fundamental: usar la variedad y la unidad. La unidad en el conjunto y la variedad en las partes.
  • El aspecto estético es fundamental: formas, texturas y colores. Los ingredientes con formas raras pueden ser los elementos protagónicos. En cuanto al color, lo ideal es usarlo de forma discreta, sin crear desorden visual. Además, debemos concentrarnos en lo que deseamos que llame la atención (puntos focales) para usar en estos formas, texturas y colores llamativos. Los demás usarlos en la lejanía y como relleno.
  • En el caso de las plantas, por supuesto, antes de la parte estética está el ambiente donde vivirán. Indispensable procurar que sea el más adecuado para que perduren y para que el jardín mejore con el tiempo. (Para saber combinar las plantas te recomiendo leer mi artículo titulado “Como combinar las plantas del jardín”).

INGREDIENTES ADICIONALES:

Cuando hablamos de ingredientes adicionales, nos referimos a efectos que se producen al conjugar otros ingredientes. No son elementos en sí mismos sino más bien un resultado. Estos ingredientes son importantes en el diseño, ya que pueden determinar un estilo e interesantes ambientes más atractivos y visuales.

La configuración del terreno: Cuando modificamos la forma del terreno podemos lograr movimiento, mejorar vistas, drenajes y hasta hacer que el jardín se vea más grande. Si nuestro espacio es pequeño y llano, podemos jugar con su configuración para agregarle volumen al jardín.

Los recorridos y la circulación: Otro ingrediente adicional es la circulación. De acuerdo con los distintos recorridos que generemos, pueden variar las visuales y la percepción que se tiene de los espacios. También enfatizamos puntos importantes, como el que da inicio o marca el fin de un camino. Debemos ser cuidadosos al crearlos y jugar con su trazado, que puede ser geométrico –con líneas rectas– o natural, con líneas orgánicas.

Los límites: Si no existen límites en el jardín, puede que tengamos que crearlos para lograr mayor privacidad, definir el espacio y disimular las visuales. Además, los límites son muy importantes cuando queremos separar ambientes o materiales distintos en el jardín. Los limites pueden ser físicos (vallas, muros, separadores, bordillos) o virtuales (cambio de nivel o cambio de material).

El juego de luz y sombra: Debemos cuidar la iluminación tanto de día como de noche. De día debe haber un equilibrio entre luz y sombra; si existe un excesivo sol, siembra árboles o coloca alguna estructura techada o un tipo de pergolado. De noche lo principal es determinar los lugares del jardín que queremos resaltar. Es sorprendente el efecto que podemos lograr en un jardín cuando iluminamos rincones puntuales. Pensemos en el color de la iluminación y su temperatura; para mí la cálida es la ideal.

El ingrediente secreto del jardín

Recuerda preparar antes que todo un diseño conceptual, pues este será una especie de brújula para pasar del diseño al detalle y escoger todos tus ingredientes. Para diseñar necesitamos ese “ingrediente secreto” que hace especial tanto a un jardín como a toda obra de arte. Ese ingrediente es el sentimiento, la inspiración, ese concepto que le dará a tu jardín una especie de espíritu que será capaz de transmitir sentimientos, provocar sensaciones, encontrar paz o alegría y elevarlo a la categoría de obra de arte.

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