Por Yulendys Jorge

Fotos: cortesía de la entrevistada

(I de II)

Betsaida Cabrera García está involucrada en la actualidad en la tesis de su carrera de Biología en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), pero, como suele suceder en esta rama, los años de trabajo voluntario en el Centro de Investigaciones de Biología Marina de esta universidad (CIBIMA), y posteriormente el trabajo de campo en el Jardín Botánico Nacional (JBN), donde labora actualmente como técnico, le han supuesto un bagaje que rendirá sus frutos cuando empiece su especialidad. Ya sus compañeros la llaman “la especialista en orquídeas”, un grupo que le apasiona.

De lo que sí ya tiene certificado de graduación es de maternidad. Bestaida nos cuenta, sin sonrojo, más bien con orgullo y entusiasmo, que es madre soltera. Una madre comprometida que ha roto esquemas en las expediciones botánicas, al llevar a su bebé en aquellas que impliquen menos riesgos y de esta forma lograr un vínculo entre su hijo y la naturaleza.

Otro logro que desea obtener es que la sociedad dominicana conozca más las especies endémicas y por qué es importante conservarlas, además de su uso potencial, en especial las orquídeas. En esta entrevista, Betsaida nos habla de cómo ha logrado compaginar una carrera tan demandante de tiempo con la maternidad.

Por considerar la entrevista de alto interés para los lectores, hemos decidido dividirla en dos entregas.

Expediciones y maternidad

Yulendys Jorge: Haces expediciones botánicas con tu hijo. Pero primero cuéntanos cómo fue el proceso de embarazo, ¿estabas terminando la carrera o ya trabajabas en el Botánico?

Betsaida Cabrera: Ambas, me encontraba en la primera etapa de la tesis y trabajaba en el JBN.

YJ: ¿Cuáles fueron las opiniones de tu familia y compañeros y compañeras de trabajo?

BC: Siempre recibí opiniones positivas de parte de familiares y amigos. Aunque existe la creencia generalizada de que cuando una bióloga hace familia se aleja de los trabajos de campo, los cuales son parte importante en la formación de todo botánico. He tratado de romper un poco el molde al mantenerme activa en la parte de campo e involucrar a mi hijo desde pequeño.

YJ: ¿Qué fue lo más difícil de compaginar?

BC: El trabajo que realizamos  en ocasiones puede significar cierto grado de riesgo para nuestra vida, al tener que trasladarnos a lugares remotos donde el acceso a las zonas donde están las especies solo es posible a través de trillos que bordean precipicios, rutas que van sobre furnias o hay que escalar a mano “pela” ́ para poder llegar a camino. Por esas razones y otras más una bióloga de campo en la etapa de gestación debe posponer todas las actividades que podrían poner en riesgo el embarazo. Realmente no fue fácil mantenerme alejada del campo y posponer los viajes pero lo vi como algo necesario y momentáneo.

YJ: ¿Cómo lo tomaron las comunidades que visitabas? Es decir, una botánica realizando expediciones con un bebé

BC: ¡Imagínate! No es común en nuestra cultura salir con un bebé de diez meses en una mochila trekking (portabebé especial para montaña). Normalmente llama bastante la atención cuando llego con Lucas a un pueblo remoto y comenzamos a subir una montaña. (Risas). Hasta ahora las expediciones que hemos hecho han sido con fines recreativos y para que Lucas vaya adaptándose al estilo de vida que tengo. Para mí eso es muy importante.

YJ: ¿Qué ha dicho el pediatra?

BC: La pediatra está encantada del vínculo que vamos creando con la naturaleza desde temprana edad. En cada visita de rutina suelo contarle los pormenores de cada viaje y ella lo disfruta bastante.

YJ: ¿Cómo ha sido la reacción del niño? ¿Se ha visto en peligro?

BC: Antes de planificar un viaje con Lucas, verifico que el nivel de dificultad sea bajo. Ese es un requisito primordial para que él me acompañe. Ya cuando tenemos un viaje planificado lo primero es empacar los artículos necesarios ante cualquier emergencia o imprevisto que pueda ocurrir. La reacción de Lucas durante los viajes es de ver para creer. En casa es un pequeño torbellino de energía pero en su mochila se porta como un angelito. Él suele observar los paisajes durante el recorrido y nunca ha dado señales de incomodidad durante los trayectos, que en ocasiones pueden ser de más de seis horas corridas. ¡Si hay ríos, lo disfruta bastante!

YJ: ¿Cuál fue el reto más grande durante las expediciones?

BC: Ya Lucas va a cumplir 19 meses y hasta ahora gracias a una buena preparación antes de cada viaje no hemos vivido situaciones de riesgo o dificultades. Siempre trato de ser muy precavida en todo lo relacionado con él.

YJ: ¿Cómo lo organizas? ¿Qué consejos y medidas les diría a las madres que quisieran viajar con sus hijos?

BC: Primero hacer una buena planificación antes de cada viaje, visitar lugares con un bajo nivel de dificultad. Empacar todo lo necesario según la cantidad de días y, por supuesto, tomar todas las previsiones de seguridad posibles. La primera vez que viajé con Lucas él tenía 10 meses y se sentaba correctamente en su mochila. Días antes del primer viaje lo coloqué en la mochila y salí a caminar a un parque para comprobar el peso y mi resistencia. Usar la mochila correcta es muy importante porque protege tu espalda mientras cargas al bebé.

YJ: ¿De dónde te inspiraste para atreverte? ¿Leíste algunos libros, o conociste experiencias en otras mujeres? (Dominicanas o extranjeras).

BC: Recuerdo muy bien una ocasión en que estando embarazada me encontré en el celular una fotografía donde se veía a una madre escalando una montaña con su bebé de algunos ocho meses a la espalda en un tipo de mochila que era nueva para mí. ¡Recuerdo muy bien mi reacción! Me levanté del asiento rápidamente y le dije a mi prima Jhanivel que estaba cerca de mí: “¡Si ella puede, yo puedo!” Mi prima se rio de mi reacción y contestó: “¡Claro que podrás!”

YJ: Eres madre soltera, lo que es aún más retador llevar a tu bebé a las expediciones. ¿Qué mensaje les darías a las madres solteras que tienen que enfrentar la maternidad y se ven en la dificultad de continuar con su trabajo o su carrera?

BC: Sí, soy madre soltera. Aunque cuento con el apoyo de toda mi familia y me siento muy afortunada por ello. Una madre es un ser con una gran fuerza de voluntad que la empuja aun cuando ya no puede más. Con Lucas a mi lado he podido cumplir mis metas y no he dejado lo que me gusta hacer. Verlo disfrutar junto a mí de las maravillas de la naturaleza me llena de felicidad. A otras madres solteras me gustaría decirles que ya están dando el mayor y mejor ejemplo para sus pequeños. Que no tienen que dejar de hacer aquellas cosas que les gustan por la llegada de su bebé; al contrario, que él o ella sea la motivación para hacer todo lo que las hace felices.

YJ: ¿Qué te ha enseñado esta experiencia?

BC: Lo más importante que he aprendido es que sí podemos compaginar la vida de padres con el estudio, trabajo o las metas.

YJ: ¿Qué entiendes tú le estás transmitiendo a tu bebé?

BC: Los niños aprenden de la experiencia; creo que poco a poco le transmito mi amor y cuidado por la naturaleza. Dejarlo jugar con la tierra, mojarnos con la lluvia, con el agua de un río, caminar descalzos en la hierba… son actividades muy gratas, relajantes, que me ayudan a fortalecer el vínculo con mi hijo y la naturaleza desde temprana edad. 

YJ: Con tu ejemplo, ¿querrías transmitir algún mensaje?

BC: ¡Sí! Creo que todos queremos tener hijos que cultiven el amor por la naturaleza, los animales y disfruten de un paseo al aire libre; entonces debemos enseñar con el ejemplo. No tienen que ir a un lugar distante, puede ser algo simple como una escapada familiar a un parque como el Mirador Sur o el Jardín Botánico Nacional; es una bonita manera de conectar a nuestros hijos con la naturaleza.

 

 

 

 

 

 

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