Por Yulendys Jorge

Fotos: cortesía de la bióloga

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En una primera entrega de la entrevista a Betsaida Cabrera García contamos su experiencia de vida combinando la dinámica de sus expediciones botánicas con la maternidad. En esta ocasión nos acercamos más a su terreno profesional, la biología.

Un grupo que le apasiona son las orquídeas, y sorprendería a muchos, según ella, las hermosas variedades endémicas, un tema en el que se especializa con la asistencia de los expertos del Jardín Botánico Nacional, donde labora.

Betsaida Cabrera García durante una de sus expediciones botánicas.

Fucsia: ¿Por qué escogiste estudiar biología?

Betsaida Cabrera García: Mi inclinación por la biología estuvo muy influenciada por la relación de amistad que establecí con la bióloga Rosa Angélica Espinal. Durante mi primer semestre en la Universidad Autónoma de Santo Domingo ella impartió la asignatura de Biología básica. Cada día al concluir la clase sosteníamos interesantes conversaciones sobre el mundo de la biología. Poco a poco la maestra Angélica fue incentivando en mí el interés por la carrera y de esa forma las dudas que tenía sobre qué estudiar concluyeron al final del semestre. No vacilé en inscribirme en la carrera de biología pura.

F: ¿Por qué te inclinaste por la botánica?

BCG: A medida que incursionaba en la carrera llamaron mi atención diferentes ramas de la biología, entre ellas la biología marina y la botánica. Realicé trabajo voluntario en el Centro de investigaciones de Biología Marina de la UASD (CIBIMA) y en el Jardín Botánico Nacional (JBN). Durante el voluntariado fue más fuerte mi inclinación e interés por el mundo de las plantas que por la biología marina, así es que con el tiempo pasé a formar parte del personal del laboratorio de cultivo in vitro del JBN. Allí aprendí mucho sobre la conservación ex situ como una valiosa herramienta para la protección de especies amenazadas en particular las orquídeas. Fue en ese laboratorio donde nació mi interés por el estudio de las orquídeas.

F: ¿Has hecho alguna especialidad?

BCG: En posgrado no. Sin embargo, mis compañeros suelen referirse a mí como “especialista en orquídeas”. Esto debido al tiempo que llevo trabajando exclusivamente con ese grupo de plantas. Normalmente quienes estudian botánica suelen especializar sus conocimientos en una o varias familias de plantas debido al gran número de familias que existen. Aunque actualmente me encuentro trabajando con la flora general de la isla, mi dedicación al estudio de la familia orquidácea inició hace cinco años. El tiempo dedicado me ha permitido adquirir cierto grado de destrezas a la hora de identificarlas en campo y bajo un microscopio, al igual que he podido conocer aspectos interesantes relacionados con su ecología e incluso desarrollar investigaciones con dos especies: Quisqueya ekmanii y Psychilis truncata.

F: ¿Cómo lo tomaron tus padres o tu familia cuando dijiste que estudiarías Biología?

BCG: Mi padre no estuvo de acuerdo con la idea. En una ocasión me dijo que la Biología no es una carrera bien remunerada y que lo mejor para mí sería estudiar otra. En la actualidad mi padre es una de las primeras personas en aplaudir los logros que voy obteniendo y afirma sentirse orgulloso de tener una bióloga en la familia. (Risas).

F: ¿Cuánto tiempo llevas de graduada?

BCG: Todavía no me he graduado. La llegada de mi hijo y la pandemia retrasaron casi dos años mi trabajo de tesis, pero ya he retomado su conclusión y muy pronto vendrá la graduación con Dios delante.

F: ¿Cuánto tienes trabajando en el Botánico, y cómo empezaste a trabajar allá?

BCG: Llevo siete años trabajando para el JBN. Entré como parte del voluntariado estudiantil que la institución promueve y varios meses después logré pasar a formar parte de la familia botánica, asignada al departamento de Horticultura. En este departamento ocupé varios puestos que fueron muy importantes para sentar las bases en mi desarrollo como investigadora, entre ellos auxiliar de cultivo in vitro, investigadora de cultivo in vitro y encargada interina de la División de colecciones vivas y registro de plantas. Pertenezco a la División de taxonomía y exploraciones, donde puedo dedicarme de lleno al estudio y conservación de la flora de nuestro país.

F: ¿Qué te produce más satisfacción de la carrera y de tu trabajo en el Botánico?

BCG: Poder contribuir con mi país mientras hago algo que amo es mi mayor satisfacción. El JBN me brinda el espacio y las herramientas necesarias para hacer grandes aportes al estudio y la conservación de la flora dominicana, eso es algo que considero invaluable.

F: Creo que los dominicanos no sabemos mucho de las orquídeas endémicas, ¿o sí?

BCG: Eso es correcto. Cuando imparto una charla sobre orquídeas dominicanas normalmente las personas terminan con muchas preguntas. Y es que la diversidad y variedad de orquídeas dominicanas (sí, dominicanas, porque muchas solo existen aquí) son un tesoro desconocido para la mayoría. Estoy segura de que si los dominicanos estuvieran más familiarizados con ellas podríamos aprovechar el potencial ornamental de una gran variedad de especies e introducirlas al mercado local. Creo que podemos encontrar el equilibrio entre la conservación y la comercialización de estas plantas, pues no es algo nuevo. En varios países ya han logrado domesticar y aprovechar de forma sostenible el potencial de orquídeas nativas en el mercado de las flores. Por esa razón me dedico a compartir mi conocimiento y promover el estudio y conservación de las orquídeas así como de la flora en general.

F: ¿Cuáles son tus especies favoritas?

BCG: Es muy difícil decidir. Imagina que tienes un cofre con más de 300 joyas y te piden seleccionar solo varias. Sin embargo, para no dejar esta pregunta sin respuesta te diré que las orquídeas pertenecientes a la alianza Broughtonia llaman mucho mi atención. Estas son las especies que albergan los géneros Broughtonia, Psychilis, Quisqueya y Tetramicra.

F: ¿Por qué escogiste especializarte en orquídeas?

BCG: Las orquídeas son el grupo de plantas con flores más carismático y atractivo. Sin embargo, en nuestro país son poco conocidas al igual que su historia natural. Si a eso le sumamos la destrucción de su hábitat y la recolecta desmedida e ilegal que han llevado a estas especies al borde de la extinción, nos damos cuenta de que sobran razones para estudiar este grupo. Hay mucho trabajo por hacer.

F: ¿Cómo ves la profesión de la botánica en el país?

BCG: El trabajo que realiza un botánico es uno de los ejes prioritarios en proyectos tan importantes como la creación de áreas protegidas y la elaboración de los libros rojos. Sin embargo, los botánicos somos tan pocos que nos pueden contar con los dedos de las manos. De igual forma y en palabras del fenecido biólogo botánico Brígido Peguero: “Los botánicos no son pagados como investigadores y mucho menos por investigaciones”. El trabajo que hacemos está guiado más por nuestra vocación que por una compensación económica.

F: ¿Qué consideras hace falta para atraer a más jóvenes a la carrera?

BCG: El gobierno y la UASD deben promover la carrera de biología así como otras carreras de ciencias. Hasta la fecha el incentivo ha sido escaso, por lo que muy pocos jóvenes se motivan a estudiar estas licenciaturas.

F: Para ti, ¿cuál es la importancia de un botánico? ¿Cuáles crees que deben ser sus aportes?

BCG: El trabajo de un botánico es el punto de partida para la conservación. No podemos conservar lo que no conocemos; en este sentido, los innumerables trabajos florísticos realizados han sentado las bases para encontrar los ecosistemas y especies más vulnerables y que deben ser priorizados. Un aporte destacado por considerarse una herramienta valiosa en el conocimiento del estado de la flora de nuestro país es la Lista Roja de la Flora Vascular de la República Dominicana. Este libro es el resultado de una incansable labor botánica llevada a cabo por los investigadores y personal técnico del Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo.

Todavía existen bosques por estudiar, inventarios por realizar, especies por descubrir y aún más artículos por escribir. Estos son en resumen los principales aportes de los botánicos a nuestro país.

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